Cuando se hace una reforma, hay decisiones que parecen secundarias hasta que llega el momento de ejecutarlas. Una de ellas es saber cuándo instalar los armarios en una reforma, especialmente cuando se trata de un armario empotrado o de un diseño a medida.
¿Se debe colocar al principio para que quede integrado en la obra? ¿Es mejor esperar hasta el final para no dañarlo? ¿Hay que pintar antes? ¿Y el suelo? ¿Cuándo se toman las medidas definitivas?
La respuesta no es simplemente «al principio» o «al final». En realidad, un armario a medida empieza a planificarse mucho antes de su instalación, pero normalmente se coloca cuando los elementos que determinan sus medidas definitivas ya están resueltos.
Y esta diferencia es importante. Porque una cosa es prever el armario durante la reforma y otra muy distinta instalarlo cuando todavía quedan trabajos que pueden modificar el espacio.
Cuándo instalar los armarios en una reforma
Como norma general, la instalación de un armario a medida debería hacerse en una fase avanzada de la reforma, cuando las paredes, el techo y especialmente el suelo ya tienen unas medidas prácticamente definitivas.
Esto no significa esperar hasta el último día. Lo recomendable es que el armario esté diseñado y previsto desde el principio, pero que su fabricación y montaje se coordinen con las últimas fases de la obra.
En una reforma integral, primero se modifican las instalaciones, los tabiques y los elementos que afectan a la estructura del espacio. Después llegan los revestimientos, el suelo y otros acabados. Cuando estas decisiones están cerradas, el carpintero puede trabajar con unas dimensiones mucho más fiables.
Es una cuestión de lógica. Un armario fabricado para un hueco que todavía puede cambiar es una pieza que se está midiendo sobre una realidad que aún no existe.
Armarios a medida y la importancia de medir en el momento adecuado
Una de las preguntas más habituales es cuándo medir un armario empotrado durante una reforma.
La respuesta depende del proyecto, pero la medición definitiva debería hacerse cuando el hueco esté suficientemente terminado y se conozcan los acabados que van a permanecer.
No mide lo mismo una pared antes de colocar el revestimiento que después. Tampoco es igual instalar un armario sobre un suelo provisional que hacerlo sobre el pavimento definitivo. Incluso unos pocos milímetros pueden ser importantes cuando hablamos de una composición que ocupa toda la altura de una pared.
Por eso, durante la reforma puede existir una primera medición para planificar el diseño y comprobar que el proyecto es viable. La medición definitiva llega después, cuando el espacio permite comprobar realmente alturas, anchuras, profundidad, encuentros y posibles desniveles.
Este paso es especialmente importante en los armarios empotrados a medida, porque su principal ventaja es precisamente adaptarse al hueco real de la vivienda.
Armarios empotrados y el suelo qué se debe colocar primero
Otra duda muy frecuente es si el suelo se coloca antes o después del armario empotrado.
En muchos proyectos es preferible que el pavimento definitivo esté colocado antes del montaje del armario, especialmente cuando el diseño ocupa toda la pared y el acabado debe quedar perfectamente integrado con el resto de la habitación.
De esta manera, el armario se puede ajustar teniendo en cuenta la altura real del suelo y no una medida provisional.
Además, colocar primero el pavimento permite que el diseño del armario dialogue con el resto de la estancia. Zócalos, encuentros laterales y alturas quedan más fáciles de resolver cuando todos los elementos que van a convivir están definidos.
Eso sí, hay proyectos en los que la solución constructiva es diferente. Por ejemplo, si existe un hueco especialmente diseñado para el armario o una estructura interior que forma parte de la propia obra, algunas partes pueden ejecutarse antes.
Por eso no existe una única secuencia válida para todas las reformas. Lo importante es saber qué parte del armario forma parte de la obra y cuál corresponde a la carpintería final.
Cuándo pintar antes de instalar un armario a medida
La pintura también genera muchas dudas. ¿Es mejor pintar antes o después de instalar los armarios?
Lo habitual es avanzar buena parte de la pintura antes de montar el armario y reservar los pequeños repasos para el final.
El motivo es sencillo. Durante el montaje pueden producirse pequeños roces, ajustes o trabajos de remate que afecten a las paredes. Si la pintura definitiva se ha terminado demasiado pronto, cualquier intervención posterior puede obligar a volver a pintar.
Por otro lado, instalar el armario antes de realizar toda la pintura puede dificultar el acceso a determinadas zonas y aumentar el riesgo de manchar o dañar la carpintería.
En una reforma bien coordinada, el objetivo no es encontrar una fecha mágica para pintar, sino dejar previstos los repasos finales. La casa no termina de estar acabada cuando se coloca el último mueble, sino cuando todos los encuentros y pequeños detalles quedan resueltos.
Armarios a medida cuándo hay que encargarlos
Aquí aparece una diferencia importante entre encargar un armario e instalar un armario.
Aunque la colocación se haga al final de la reforma, la decisión sobre el armario no debería dejarse para el final.
Si se trata de un proyecto a medida, conviene definirlo con tiempo. Hay que decidir dimensiones, distribución interior, tipo de puertas, materiales, acabados, iluminación y necesidades de almacenamiento. Además, si el diseño requiere puntos de luz, enchufes o algún tipo de instalación integrada, estas cuestiones deben estar previstas antes de cerrar paredes y techos.
El error es pensar que el armario se puede decidir cuando la reforma ya está prácticamente terminada. En ese momento quizá el espacio físico esté preparado, pero algunas decisiones importantes pueden llegar demasiado tarde.
Un armario a medida no empieza cuando llega el instalador. Empieza mucho antes, cuando se decide cómo debe funcionar esa pared.
Qué debe estar preparado antes de instalar un armario empotrado
Antes del montaje conviene que el espacio esté prácticamente listo para recibir la carpintería.
Las paredes deben estar terminadas y las instalaciones que puedan afectar al armario deben estar resueltas. También es importante conocer la altura definitiva del suelo, comprobar el techo y asegurarse de que no existen elementos ocultos que puedan interferir con las fijaciones.
En el caso de un armario empotrado con iluminación interior, la planificación debe hacerse todavía antes. Los puntos eléctricos, el paso del cableado y la ubicación de los sensores o sistemas de encendido tienen que estar previstos durante la reforma, aunque la iluminación se coloque junto con el armario.
Lo mismo ocurre con determinados enchufes, interruptores o elementos de climatización. Un armario de suelo a techo puede ocultar instalaciones que antes estaban perfectamente accesibles.
Por eso, diseñar el armario antes de cerrar la obra permite evitar muchos problemas después.
Errores al instalar los armarios durante una reforma
Uno de los errores más habituales es instalar el armario demasiado pronto simplemente porque el hueco ya parece terminado.
A primera vista puede parecer que no queda nada por hacer, pero todavía pueden faltar el suelo definitivo, los rodapiés, la pintura o determinados remates.
Otro error es tomar las medidas definitivas demasiado pronto. Si después cambia el grosor del pavimento, se modifica una pared o se añade algún revestimiento, las dimensiones del armario pueden dejar de coincidir con las previstas.
También es frecuente no pensar en la apertura de las puertas. Esto puede parecer evidente, pero en dormitorios pequeños, pasillos o habitaciones con varios muebles, unos centímetros pueden cambiar completamente la comodidad de uso.
Y hay otro error menos visible pero igual de importante: no planificar el interior. La distribución de cajones, baldas, barras, zapateros o espacios para prendas largas debería pensarse antes de fabricar el armario, no cuando ya está montado.
Reformar una habitación y colocar el armario al final
Cuando la reforma se concentra en un dormitorio, la coordinación puede ser bastante sencilla si se planifica desde el principio.
Primero se define la distribución de la habitación y el lugar que ocupará el armario. Después se resuelven las instalaciones, las paredes y el suelo. Una vez que el espacio está preparado, se toman las medidas definitivas y se fabrica la solución a medida.
Finalmente llega el montaje, junto con los últimos ajustes y remates.
Este sistema permite que el armario no sea un elemento añadido a una habitación terminada, sino una parte más del proyecto de interiorismo.
Y ahí está una de las grandes diferencias entre un armario estándar y un armario a medida. El primero se adapta al espacio disponible. El segundo puede diseñarse desde el principio teniendo en cuenta cómo se quiere utilizar y cómo se quiere que se vea la habitación.
Armarios a medida y reformas integrales una decisión que se toma al principio
Si hay una idea que conviene tener clara es esta: el armario se instala al final, pero se decide al principio.
Durante una reforma integral, las decisiones están conectadas. El armario puede afectar a los enchufes, a la iluminación, al suelo, a los rodapiés e incluso a la distribución de una habitación.
Pensarlo desde el principio permite reservar el espacio adecuado, preparar las instalaciones necesarias y elegir los acabados de acuerdo con el resto de la vivienda.
Esto cobra todavía más importancia cuando hablamos de armarios a medida de suelo a techo, composiciones de pared completa o vestidores que ocupan una estancia entera.
En estos casos, el armario deja de ser simplemente un lugar para guardar ropa y pasa a formar parte de la arquitectura interior.
Cuándo instalar un armario si todavía falta la pintura
Si solo falta una mano final de pintura, puede tener sentido coordinar el montaje del armario con los últimos trabajos y dejar después los pequeños repasos.
Si, en cambio, todavía queda mucha obra, no suele tener sentido instalar una carpintería terminada para después someterla al polvo, herramientas y movimiento propio de una reforma.
La clave está en diferenciar entre una obra que todavía está en marcha y una reforma que está entrando en su fase de acabados.
Cuando ya han terminado los trabajos más agresivos, el armario puede entrar en escena con muchas menos posibilidades de sufrir daños.
Es también el momento en el que se aprecia mejor la calidad del proyecto. Una vez colocado el armario, los encuentros con el suelo, las paredes, el techo y las puertas deben parecer naturales, como si todos esos elementos hubieran sido pensados juntos desde el principio.
La mejor estrategia para instalar armarios durante una reforma
Si estás reformando una vivienda y quieres incorporar armarios empotrados a medida, la mejor estrategia es incluirlos en el proyecto desde el primer momento.
No hace falta instalarlos al principio. De hecho, normalmente es más conveniente esperar a que el espacio esté suficientemente avanzado.
Pero sí conviene saber desde el inicio dónde estarán, cuánto ocuparán, qué distribución tendrán y qué necesitan para funcionar correctamente.
Después, cuando las paredes, el suelo y las principales instalaciones estén definidos, llegará el momento de medir. Con las medidas definitivas se puede fabricar el armario y programar su instalación en una de las últimas fases de la reforma.
Así se consigue algo que parece sencillo, pero que requiere bastante planificación: que el armario encaje perfectamente en la habitación sin que parezca que se ha colocado después.
Porque en un buen proyecto de interiorismo, el armario no debería sentirse como el último elemento que entra en casa. Debería parecer que siempre formó parte de ella.




